Correr desnudo, amoratado
silenciar la nostalgia fumando viento y distancia
aflorar en la lluvia mientras voy jadeando con las piernas rotas.
Calma, vago
pronto en la memoria encontrarás ternura.
Mientras el destino azota
declama que no estás vivo
no importan las nauseas al besar las aceras con tu cuerpo.
Andar, lamer caminos, ir y venir por ninguna parte atrapado en las paredes, sangrando mis rodillas en la banqueta.
Se siente como un sueño del que pronto voy a despertarme muerto.
Se siente la caricia muda del hambre y la niebla que estrechan mi alma.
Ya no quiero ser hijo de la calle.
Texto dedicado a mi primer viaje por la República en condición de vagabundo.
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